diumenge, 6 de gener de 2008

Accèssit del concurs de 1er d'ESO de Contes matemàtics

La guerra de las matemáticas.

Por Jordi Bausa (1er d'ESO D)














Hola, ahora os explicaré una historia o, mejor dicho, un sueño que le pasó a un amigo mío, Andrew.

Un día, concretamente, un lunes a segunda hora; nos tocaba mates, a todos nos gustaban las mates pero, Andrew las odiaba, no soportaba las matemáticas, y poco a poco se iba durmiendo, más y más profundamente. De repente, apareció en un mundo nuevo; todo estaba hecho con números: los bancos, las farolas... hasta las nubes y la lluvia. Pero todo lo bueno tiene algo malo, este extraño mundo estaba dividido en dos partes.
Una parte tenía una torre muy alta. Andrew se dirigió allí para ver qué pasaba, subió a lo alto de la torre, y vio en una especie de altar algo parecido a un número, era un ocho al revés. Fue a la otra torre y se sorprendió mucho porque la torre estaba dentro de la tierra; Andrew, tímidamente preguntó:

-Por favor, ¿ me puede decir alguien qué pasa?
-¿No lo ves?... Que estamos en guerra, muchacho. ¡Que los números enteros quieren dominar el mundo! Si perdemos desapareceremos y por eso estamos en guerra.

Andrew fue a la otra torre. Cuando estaba en lo alto dijo:

-¿Por qué estáis en guerra?
-¡ Porque los números negativos quieren apoderarse del mundo!

Andrew, un poco asustado, bajó de la torre y se dijo a sí mismo:

-Los dos números dicen lo mismo del otro.

Entonces vio a Isaac Newton, a Arquímedes, a Galileo y a Albert Einstein y les preguntó:

-¿Qué hacéis aquí?
-¿No lo ves, muchacho? Los números naturales nos han encerrado aquí por haber inventado a los números negativos.
-Ya lo entiendo. ¿Os puedo ayudar a salir?
- Sí que puedes -dijo Arquímedes.
-Empuja este barrote -dijo Arquímedes mientras señalaba un barrote.

Andrew empujó con todas sus fuerzas y¡ zas!... el barrote se rompió y todos salieron.

-¡Rápido, solucionemos este lío! -dijo Andrew.

Entonces, se dirigieron hacia la torre negativa, ésta estaba totalmente vigilada, pero a Andrew se le ocurrió un plan:

-Podemos escalar -pensó.
-No, ¡ hay que luchar! -dijo Galileo.
Lucharon duramente pero los guardias les encerraron en un agujero.
-Venga, pensad un poco, ¡ sois los mejores matemáticos del mundo!
-¡Ah! Tengo una idea -dijo Newton.

Pero en ese momento, todo se paró y apareció una luz que se les iba acercando cada vez más. Era Hipatia. Ésta les dijo:

-Tenéis que hacer que los dos “reyes” se junten para activar el escudo de emergencia.
-¿Por qué? -preguntó Andrew.
-Eso lo descubrirás tú mismo -contestó ella.

Entonces Hipatia desapareció entre las sombras. Einstein se acordó de un túnel secreto, empujó una piedra y un túnel apareció al momento.
Siguieron el túnel; primero a la derecha, después a la izquierda... al final salieron. Andrew vio en el suelo un diario, decía lo siguiente: “Descenso y choque inmediato de un gran meteorito”
Todos se quedaron de piedra mientras Andrew lo explicaba.

- Nos dividiremos en dos grupos: Newton y Arquímedes iréis a la torre positiva y Galileo, Einstein y yo a la torre negativa, -dijo Andrew, un poco asustado.

Así lo hicieron pero cayeron en una especie de túnel sin fin, era como un tobogán larguísimo, parecía de hielo; al finalizar el tobogán leyeron atónitos en una pared:

“Yendo yo para Villavieja
me crucé con siete viejas
cada vieja llevaba siete sacos
cada saco siete ovejas
¿Cuántas viejas y ovejas iban para Villavieja?”

Andrew y todos los presentes lo pensaron varias veces……
Al fin -dijo Newton:

-Era yo el que iba para Villavieja y no las siete viejas.

Entonces se abrió una puerta, y aparecieron unos contadores donde se podía leer “escudo”. Andrew activó los mandos y un campo de fuerza apareció de la nada.
Todos estaban contentísimos porque ahora el mundo ya no sería destruido por el meteorito. Pero aún no podían cantar victoria ya que el meteorito era más grande de lo que habían pensado y cuando chocó contra el campo de fuerza, no se sabía si el escudo podría aguantar más tiempo. De repente, todos cayeron otra vez en el mismo agujero o quizás se trataba de otro, porque en éste no había una puerta sino unas burbujas; cuatro en total, para ser más exactos. En la primera ponía, Paréntesis; en la segunda, Potencias y raíces; en la tercera, Multiplicaciones y divisiones y, en la última, Sumas y restas.
Nadie sabía qué era esa especie de burbujas. Cada uno de nosotros fue entrando en una, menos Einstein. Newton entró en la primera y vio cuatro burbujas más.

-¿Dónde entro? -se preguntaba.

Arquímedes iba entrando en la segunda burbuja pero quedó atrapado entre las raíces.
Galileo entró en la tercera burbuja y en una parte de la esfera superior de ésta ponía:

-¿Qué tiene que hacerse primero, las sumas o las multiplicaciones?

A continuación, Andrew entró en la cuarta burbuja y vio la siguiente operación:

5•5(22-(15-6•2))=

Andrew no la entendía .
Por último, Newton entró en la burbuja número uno pero había dos burbujas más:
Entró en la número tres y el meteorito se hizo un poco más pequeño. Newton salió con Einstein.
Galileo dijo rotundamente:

-¡Primero se hacen las multiplicaciones!

Acto seguido, la pared se rompió en mil pedazos y el meteorito se hizo aún mucho más pequeño y, en un abrir y cerrar de ojos, Galileo se encontró nuevamente con los demás. Andrew no lo tenía tan fácil.

-¡Ya lo tengo! -dijo. Anotó en suelo como pudo lo siguiente: 5•5(22-(15-6•2))= 5•5(22-(15-12))= 5•5(22-(3))= 5•5(22-3)= 5•5-19= 25-19=6
En ese mismo instante, él también se reunió con los demás y, por el camino, reían y se alegraban. Andrew, finalmente, salió ya que todas las burbujas explotaron y el meteorito desapareció totalmente. Todos se pusieron contentísimos…

-Andrew, Andrew despierta -oyó.
-¿Qué, qué pasa?
- ¡Que te has quedado dormido otra vez, bobo!



Corrección lingüística:
Ángeles Méndez.


El nostre agraïment pel poema visual, dedicat al conte, del professor Florencio Santos.